La barista trans de mi café me dejó follarla bien duro
Llevaba semanas viendo cómo se movía entre las mesas con ese culito respingón apretado bajo el delantal ajustado, mordisqueando el labial mientras me servía el café con una mirada que me hacía hervir la sangre. Una tarde, cuando el local se vació, se acercó cojeando un poco con esos tacones que le hacían el culo más redondo y me susurró al oído que llevaba horas imaginando cómo me la iba a empotrar por detrás. Sin pensarlo, le arranqué el delantal de un tirón y le metí los dedos entre las piernas para comprobar lo mojada que estaba su conejita depilada, que ya goteaba sin control. La doblé sobre la barra del bar, le subí la falda hasta la cintura y le bajé las bragas de encaje para dejar al descubierto ese coño rosadito y bien jugoso que pedía a gritos que se lo llenara de polla. Con una mano le sujeté la nuca contra la madera mientras con la otra le guiaba mi verga dura como piedra hasta su entrada estrecha, que tembló al sentirla rozarla. La primera embestida la hizo gritar, arqueando la espalda y clavando las uñas en la barra mientras yo le metía cada centímetro hasta el fondo, sintiendo cómo su agujerito se estremecía alrededor de mi tronco. Cada vez que la embestía fuerte, sus tetas rebotaban contra la superficie y sus gemidos llenaban el local vacío, mezclándose con el sonido húmedo de mi polla entrando y saliendo de su coño sin piedad. No tardó en correrse la primera vez, chorreando jugos por todas partes mientras su cuerpo se convulsionaba, pero yo no iba a parar ahí: la levanté en peso, le abrí las piernas y se la metí de pie contra la pared, con mis huevos golpeándole el culo cada vez que la empotraba. Cuando ya no pudo más, se dejó caer de rodillas y me tragó la polla hasta la garganta, tragándose cada gota de leche espesa que le disparé bien adentro, dejándola con la boca llena y los labios brillantes de semen. Al final, exhaustos y sudorosos, nos quedamos tirados en el suelo de la cocina del local, con su cuerpo tembloroso aún pegado al mío y el olor a sexo y café mezclándose en el aire.