Kelly Kline se deja empotrar el culo por Richard Kline
Mordiéndose el labio, Kelly Kline se inclina hacia adelante, dejando que su vestido negro se deslice por sus curvas mientras Richard Kline la observa con los ojos clavados en su trasero. Ella lo ha estado provocando todo el día, mandándole fotos de su cuerpo en ropa interior, rozándose contra él cuando pasaban cerca, susurrándole al oído lo que quería que le hiciera. Ahora, con las manos apoyadas en la cama, arquea la espalda y gime cuando él le baja las bragas de un tirón, dejando al descubierto su culo perfecto. Richard no aguanta más y se abalanza sobre ella, metiendo su polla dura de una estocada hasta hacerle tocar el cuello del útero, arrancándole un grito ahogado. Kelly se agarra a las sábanas mientras él la embiste con fuerza, sus tetas rebotando con cada movimiento, su coño mojado chorreando por los muslos. Él la agarra del pelo para controlarla, tirando hacia atrás mientras la penetra sin piedad, sus bolas chocando contra su piel. Kelly gime más fuerte, pidiendo más, y Richard acelera el ritmo, follándola como un salvaje hasta que los dos estallan en un orgasmo que los deja temblando. Richard se corre dentro de ella con un gruñido, y Kelly se derrumba sobre la cama, jadeando, con el culo aún palpitando por el placer. Él se queda mirándola, satisfecho pero ya planeando la próxima ronda.