Joshua Lewis y su hermanastra Penelope en el asiento trasero
Joshua Lewis no podía apartar los ojos del culo de Penelope mientras ella se movía en el asiento trasero, ajena a su mirada llena de deseo. La tela de su falda se pegaba a su coño mojado, y él sabía que estaba mal, pero no podía resistirse. Con un movimiento rápido, le bajó las bragas y hundió su polla dura entre sus nalgas, sintiendo cómo su cuerpo temblaba de excitación. Penelope gimió fuerte al sentirlo entrar de una estocada, sus uñas clavándose en el cuero mientras él la embestía con fuerza. Sabía que esto estaba prohibido, que su familia se horrorizaría, pero el placer era demasiado intenso para detenerse. Joshua la tomó por las caderas, tirando de ella hacia atrás mientras su verga la llenaba hasta hacerle tocar el cuello del útero. Penelope mordió el asiento para ahogar sus gemidos, su mente dividida entre la culpa y el éxtasis. Él la penetró con furia, sintiendo cómo su coño apretado lo envolvía como un guante. Cada embestida la acercaba más al orgasmo, y cuando Joshua le dio una nalgada fuerte, ella explotó en un clímax que la dejó temblando. Mientras él se corría dentro de ella, Penelope solo podía pensar en lo mal que estaba esto, pero en lo bien que se sentía.