Hannah Quinn se traga toda la leche en el gloryhole
Hannah Quinn no podía creer su suerte cuando encontró ese agujero en la pared del baño público, pero al asomarse, una polla enorme la esperaba lista para ser chupada. La rubia no dudó en arrodillarse, agarrando con sus manos esa verga dura como piedra antes de meterla hasta el fondo de su garganta, haciendo que sus labios se estiraran alrededor del grosor. Los gemidos de la puta resonaban en el cuarto mientras su saliva chorreaba por el tronco, empapando cada centímetro antes de que el tipo empezara a embestir su boca con fuerza, golpeando su garganta una y otra vez. El sonido de sus labios chasqueando contra la piel caliente se mezclaba con los jadeos de la chica, que no podía evitar ahogarse un poco con cada embestida, pero eso solo la excitaba más. Sus tetas naturales rebotaban con cada movimiento, y su coño ya estaba mojado imaginando cómo se sentiría esa polla dentro de ella, pero por ahora solo quería tragarse hasta la última gota. Cuando el tipo empezó a correrse, Hannah abrió bien la boca, sintiendo el líquido caliente llenar su garganta mientras tragaba con avidez, sin perder ni una sola gota. Al terminar, se limpió los labios con una sonrisa satisfecha, sabiendo que había disfrutado cada segundo de esa follada oral clandestina.