Freya Parker, la pelirroja de tetas grandes, se deja empotrar por un pollón
“¿Vas a follarte a quien me dejó?”, le susurró Freya Parker mientras se mordía el labio, desafiándote con esos ojos verdes llenos de rabia. Te agarraba la polla con las dos manos, sintiendo cómo se le ponía más dura al verla así, toda mojada y dispuesta a vengarse. La levantaste en peso y la sentaste sobre tu verga, haciendo que su coño apretado te envolviera entero de golpe. Freya gemía como una perra en celo, clavando las uñas en tu espalda mientras te la follabas contra la pared. Sentías cómo su concha caliente se contraía alrededor de tu polla, chorreando jugos con cada embestida. Le metías tan duro que sus tetas rebotaban, y ella no paraba de gritar: “¡Así, cabrón, así, hazme sentir lo que él no pudo!”. La tiraste en la cama y la penetraste por atrás, agarrándole el culo mientras le metías hasta las pelotas, escuchando cómo su respiración se volvía más agitada. Freya se corrió dos veces antes de que tú le llenaras el coño de leche, pero lo que más le excitaba era saber que estaba arruinando a otro hombre. Cuando terminaste, ella solo pensaba en lo bien que se sentía haber ganado.