Follé duro a mi profesora Adela y le encantó
Adela era la profesora más buena de la facultad, con unas tetas naturales que rebotaban cada vez que se inclinaba para escribir en el pizarrón, y un culo redondo que me volvía loco desde el primer día de clase. Un día, después de quedarme a limpiar el aula, me acerqué a ella y le dije que necesitaba ayuda con un tema difícil, pero en realidad solo quería verla de cerca. Cuando me incliné para revisar sus apuntes, sentí su perfume y noté cómo se mordía el labio al verme. Sin pensarlo, le levanté la falda y le arranqué las bragas, dejando al descubierto su coño depilado y ya mojado. Ella no protestó, solo gimió cuando le metí los dedos y le chupé los pezones mientras la empotraba contra la mesa. Mi polla estaba tan dura que la penetré de una sola embestida, sintiendo cómo su culo perfecto se ajustaba a cada movimiento. Adela gritaba y me pedía que la follara más fuerte, así que le di vuelta y la tomé por detrás, agarrándole las tetas mientras la penetraba hasta el fondo. Sus gemidos se volvieron más fuertes cuando me corrí dentro de ella, llenándola de mi leche caliente. Al terminar, me miró con una sonrisa pícara y me dijo que quería repetirlo en su casa al día siguiente.