Follada salvaje en el auto con la vecina de enfrente
La vecina de enfrente siempre se paseaba en tanga por su ventana, moviendo ese culo redondo cada vez que sabía que él estaba en casa. Un día, él la invitó a dar una vuelta en su auto, y en cuanto arrancó, ella se le subió encima, restregando su coño mojado contra su polla dura. Él le arrancó el tanga con los dientes y empezó a chuparle los pezones mientras ella gemía fuerte, pidiendo más. La empotró contra el asiento trasero, metiéndole la polla hasta el fondo, sintiendo cómo su culo apretado lo apretaba con cada embestida. Ella gritaba como una puta en celo, pidiendo que la follara más duro, que le diera todo lo que tenía. Él la volteó y le metió la polla por detrás, agarrándole las tetas mientras la embestía sin piedad. El auto se movía con cada golpe, los vidrios empañados por el calor de sus cuerpos sudorosos. Ella se corrió primero, gritando como una loca, y él le llenó el coño de leche caliente, sintiendo cómo su polla latía dentro de ella. Al terminar, los dos jadeaban, el olor a sexo y sudor llenando el aire. Ella se bajó del auto, con las piernas temblorosas y el coño aún goteando, mientras él se reía, sabiendo que esto no sería la última vez.