EmanuellY raquel te chupa y monta hasta correrse en tu boca
Llevaba el uniforme ajustado de criada con los botones a punto de reventar sobre esos pechos que se le desbordaban cada vez que respiraba hondo, y tú no podías quitarle los ojos de encima mientras se arrodillaba frente a ti con esa sonrisa pícara pintada en los labios carnosos. EmanuellY se acercó arrastrando la lengua por el tronco grueso de tu polla mientras sus tetas gigantes rebotaban con cada movimiento, gimiendo como una perra en celo que no aguanta más el deseo. Chupó con fuerza la verga hasta que la punta le rozó el fondo de la garganta y tú no pudiste evitar empujarla más adentro, sintiendo cómo se ahogaba con un sonido de garganta que solo hizo que te empalmaras más fuerte contra su boca bien caliente y babosa. De pronto se subió a horcajadas sobre tus muslos, frotando ese coño mojado y peludo contra tu abdomen mientras se agarraba de tus hombros y te clavaba las uñas en la espalda sin importarle si te hacía sangre. La muy zorra se empinó, alineó su concha chorreante con tu polla palpitante y se dejó caer de golpe hasta que la sentiste reventar contra su matriz, arrancándole un aullido agudo que resonó en toda la habitación mientras sus tetas gigantes se sacudían como gelatina al ritmo de sus embestidas salvajes. No tardó en empezar a cabalgarte como una posesa, el culo redondo apretando contra tu pelvis con cada subida mientras la babaza le goteaba por la barbilla y las tetas le botaban sin control. Te miró con esos ojos oscuros inyectados de lujuria y te susurró al oído lo putona que era, cómo adoraba que le llenaras el coño hasta dejarla goteando por las piernas. Cuando ya no pudo más, se clavó hasta el fondo y se corrió gritando tu nombre con la boca llena de semen espeso, tragando cada gota mientras el líquido le resbalaba por las comisuras y le manchaba el delantal blanco de la criada. Se quedó temblando encima de ti, jadeando con la cara roja y los muslos pegajosos de fluidos, mientras tú le acariciabas el culo empapado y le susurrabas lo buena que era esa puta con curvas que te había vuelto loco desde el primer día.