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El reto de follar con inteligencia artificial

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Entre el humo de la habitación y el olor a lencería sudada, le lancé el desafío: si me cabía toda la polla hasta las pelotas en un solo empujón, me chuparía los huevos entera, sin quejarse. Ella se rio, esa puta insolente, y se abrió de piernas en la cama, el coño ya brillando de lo mojada que estaba. Le dije que se callara y se aguantara, porque esta vez no iba a ser suave. Apreté su cadera con fuerza, vi cómo se le contraía el culo cuando le hundí la polla de una estocada, hasta que el cuello del útero le tembló. Gritó, pero no le importó, porque sabía que esto era lo que quería: que la rompiera como una muñeca. Movía las caderas al compás, cada embestida más fuerte, sintiendo cómo su coño se cerraba alrededor de mi verga, pero no iba a dejar que se corriera tan fácil. Le metí dos dedos en la boca, exigiendo que los chupara mientras la follaba, y cuando me succionó con ansia, supe que ya no aguantaría. Gemía como una perra, los pechos saltando con cada golpe, y yo solo pensaba en reventarle el culo después, pero primero quería ver cómo se le escapaba el primeros orgasmo. Le di la vuelta, le levanté el trasero y me clavé otra vez, ahora más rápido, sintiendo cómo se le contraía el coño al borde del clímax. Sus gritos eran música, pero no paré, porque esta puta no iba a venirse hasta que yo decidiera. Con una mano en su nuca, la empujé contra la almohada y le solté la verga entera, sintiendo cómo se le llenaba el coño de mi leche caliente, pero no la dejé respirar, porque esto no había terminado. Seguí follando, más duro, hasta que sus piernas temblaron y su cuerpo se arqueó como un arco. Ahí sí, la dejé correrse, pero solo para seguir, porque esta perra me había retado y no me iba a conformar con tan poco. Cuando me corrí, fue con un gemido que le partió la garganta, y su coño se cerró como un puño alrededor de mi polla, tragándose hasta la última gota. No hubo palabras después, solo el sonido de sus jadeos y mi respiración agitada, pero ya sabía que la próxima vez sería aún mejor, porque esta perra no sabía lo que le esperaba.

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