Después de clase, Heitor Baumann se lo monta duro con su amigo
El sonido de los libros cayendo al suelo te va a poner los huevos de corbata, porque aquí no hay estudio, solo pollas duras y culos apretados. Heitor Baumann y su colega Kallel se saltan la biblioteca para meterse en el baño de la facultad, donde la tensión entre ellos estalla en más de 11 minutos de escena. Imagínate a Kallel de rodillas, tragando ese trozo de carne como si fuera su última comida, mientras Heitor le agarra del pelo y le marca el ritmo. “Chúpasela bien, putita, hasta que te atragantes”, le gruñe, y Kallel obedece como un perrito sumiso. Cuando Heitor decide empotrarlo contra los azulejos, el sonido de la carne golpeando carne te va a hacer retorcerte, porque no hay piedad: cada embestida lo clava hasta hacerle gemir como una perra en celo. “¿Quieres que me corra dentro, eh, maricón?”, murmura Heitor, y Kallel solo puede balbucear “Sí, señor” mientras le clavan esa polla hasta el cuello del útero. La escena termina con Heitor vaciándose en su culo apretado, sin dejar ni una gota afuera, y Kallel temblando de placer forzado.