Cristal azul curvy se masturba sola con juguete
Cristal azul es una morra curvy de curvas bien marcadas y un culito que parece un globo hinchado de lo apretadito que lo tiene, con unas tetas naturales que le rebotan de lo grandes que son cuando se toca los pezones duros como piedras. Lleva días sin que nadie le meta mano, así que se encerró en el baño con su juguete favorito, un consolador rosado que tiene más de veinte centímetros y unos nudos que le van a desarmar el coño en dos minutos. Se sienta en el lavabo con las piernas abiertas, el espejo empañado por el vapor de la ducha y el sonido de sus gemidos ahogados entre los azulejos fríos. Primero se pasa el juguete por los labios brillantes, empapados en jugos que ya le escurren por el muslo, y se lame los dedos para probar lo mojada que está. Luego lo clava despacio, gimiendo cuando la punta le rozar el punto más sensible, y empieza a mover las caderas como si estuviera cabalgando a un cabrón cualquiera. Las tetas le brincan sin control mientras el consolador se hunde hasta la empuñadura, los jugos salpicando el lavabo y manchando el tapete de baño. No tarda en acelerar el ritmo, chupándose el labio inferior mientras el juguete le revuelve las entrañas con cada embestida, y los gemidos se le salen en gritos agudos que retumban en el pasillo. Siente cómo el orgasmo le trepa por la espalda, los muslos le tiemblan y el coño se le contrae como si quisiera tragárselo todo, hasta que por fin explota con un chorro grueso que le chorrea por las nalgas y el juguete sale chorreando de lo empapado que está. Se queda jadeando, con el pelo pegajoso en la frente y la respiración entrecortada, mientras se limpia los restos de corrida con un trapo y sonríe al verse el coño rojo e hinchado. No hay nadie que le dé lo que ella necesita, así que se conforma con su propio placer y con dejar el baño hecho un desastre de jugos y juguetes sucios.