Superheroína con curvas se deja empotrar en el comedor
La morena de tetas gigantes y culo prieto llegó con ese disfraz de Deadpool ajustado que le marcaba cada curva como si fuera de segunda piel, pero lo que más ponía a prueba la tela era su coño empapado que ya goteaba desde que abrió la puerta. Él, un friki de los cómics con verga monstruosa y tatuajes por todo el brazo, no pudo resistirse cuando ella se quitó la máscara y le soltó un '¿te gusta lo que ves, nene?' con voz de puta experta. Sin perder tiempo, la agarró por la cintura y la sentó en la mesa del comedor, donde los platos volaron por los aires al chocar con su culo redondo mientras le arrancaba el tanga de un tirón. Ella jadeó fuerte al sentir su polla enorme rozando su entrada mojada, pero en vez de dejarle entrar así nomás, le ordenó con voz de mando 'ahora sí, cabrón, métemela toda de una vez o te rompo esta verga'. Él no necesitó más invitación: la embistió con fuerza desde el primer envite, haciendo que sus tetas gigantes rebotaran al ritmo de cada empujón mientras ella gritaba '¡sí, así, más fuerte!' con los ojos en blanco. Para colmo de delicia, la morena abrazó a su marido geek que observaba con la boca abierta y le exigió 'chúpame las tetas mientras me la clavan, que esto está que arde'. El pobre nene no dudó ni un segundo, y entre lametones en los pezones duros y gemidos de su mujer empalada, los tres terminaron corriéndose en una escena llena de piel sudada, carne chocando y fluidos volando por todas partes. La morada de las tetas ahora brillaba con leche caliente, el culo de ella estaba rojo de las palmadas que le dio él por atrás, y el salón olía a sexo crudo mezclado con el perfume barato de su disfraz de superheroína. Cuando por fin se dejaron caer sobre el sofá, exhaustos y pegajosos, ella susurró 'la próxima vez trae a tu roomate, que esto se pone mejor con más pollas'.