Coño abierto con dildo antes de follar con Terry KEMACO
El cuarto de lavado era el único lugar donde podía esconderme con mi coño abierto con dildo, ardiendo de ganas mientras escuchaba los pasos de mi marido afuera. Me metí el juguete gigante con un gemido ahogado, sintiendo cómo me estiraba la concha hasta dejarla lista para Terry KEMACO. Cada empujón del dildo me hacía temblar, imaginando su polla gruesa entrando igual de duro. Cuando por fin llegó, me agarró de las caderas y me empotró contra la lavadora, su verga entrando entera de golpe en mi coño ya bien abierto. Grité en su boca para que nadie escuchara, pero no pude evitar gemir cuando empezó a moverse rápido, sintiendo cómo me reventaba por dentro. Cada vez que me levantaba para cambiar de postura, el dildo caía al suelo con un ruido húmedo, pero no me importó. En más de 25 minutos de escena, Terry me folló como si quisiera romperme, y yo solo podía aferrarme a la máquina, rezando para que nadie entrara. Cuando me corrí, fue con un grito que casi nos delata, pero él siguió embistiéndome hasta que su semen me llenó el coño ya bien destrozado.