Cheerleader Kait la provocadora que vuelve loco a Lucky Fate
La habitación estaba llena de luz tenue cuando Cheerleader Kait entró, sus botas de tacón resonando contra el suelo de madera. Llevaba un uniforme ajustado que apenas cubría sus tetas firmes y un coño que ya estaba mojado antes de empezar. Se mordía el labio mientras se movía, rozando su culo contra la polla dura de Lucky Fate, que no podía apartar los ojos. Todo el día lo había torturado con fotos, mensajes y miradas que prometían más, y ahora no aguantaba. La agarró de las caderas de golpe, hundiendo su lengua en su boca mientras la empujaba contra la pared. Sus gemidos llenaron el aire cuando le bajó el uniforme, dejando al descubierto sus pezones erizados y su coño palpitante. No perdió tiempo en chupar sus tetas, mordisqueando los pezones hasta que ella arqueó la espalda, pidiendo más. Lucky Fate la levantó de golpe, clavando su polla hasta las pelotas en su coño caliente, sintiendo cómo sus paredes lo apretaban con cada embestida. Cheerleader Kait no podía dejar de gemir, sus uñas clavándose en su espalda mientras él la empotraba contra la pared, sus caderas chocando con fuerza. Cada penetración la acercaba más al orgasmo, hasta que de repente, su cuerpo se tensó y se corrió, sacudiéndose contra él. Lucky Fate la sostuvo fuerte, sintiendo cómo su coño latía alrededor de su polla, y no pudo contenerse. Se corrió dentro de ella, llenándola por completo mientras ambos jadeaban. Cheerleader Kait sonrió, satisfecha de haberlo llevado al límite, mientras Lucky Fate intentaba recuperar el aliento, todavía temblando por la intensidad.