Mona Peaches y su culo gordo en escena casera prohibida
—'No deberíamos hacer esto, pero no aguanto más'— me susurró Mona mientras se agarraba las tetas gordas y me miraba con esos ojos de puta que me vuelven loco. La cámara temblaba un poco, como siempre pasa cuando uno graba algo que no debería, pero ni ella ni yo podíamos parar. Su coño ya estaba mojado antes de que siquiera la tocara, y cuando le metí los dedos, gimió tan fuerte que pensé que los vecinos nos iban a escuchar. 'Métemela ya, cabrón', me dijo, y no tuve que repetírselo. La empotré contra la pared, con su culo gordo rebotando cada vez que la penetraba hasta las pelotas. Sus tetas grandes saltaban con cada embestida, y yo no podía dejar de chuparle los pezones mientras le follaba el coño caliente. 'Más duro, más duro', gritaba, y yo le daba todo lo que tenía, sintiendo cómo su carne se apretaba alrededor de mi polla. En más de 35 minutos de escena, la hice correrse tres veces, pero ella seguía pidiendo más. 'No pares, no pares', gemía, y yo no podía parar aunque quisiera. Su cuerpo sudado, su respiración agitada, el sonido de su coño chorreando— todo me volvía loco. Sabía que esto estaba mal, pero no podía detenerme. La última vez que la embestí, sentí cómo su cuerpo se tensaba y su coño se apretaba alrededor de mi polla, y entonces supe que estaba a punto de correrme también. '¡Sí, sí, sí!', gritó, y yo le solté toda mi leche dentro, sintiendo cómo su cuerpo temblaba de placer. Fue una escena salvaje, prohibida, y no cambiaría nada.