Anna Mibu reta a Takashi a darle duros 42 minutos de puro sexo
"¿Crees que puedes aguantar todo lo que voy a darte?" Así empezamos, retándolo con una sonrisa pícara mientras me desnudaba frente a él, dejando al descubierto mi cuerpo menudo de tetitas pequeñas pero firmes, mi coño ya mojándose con solo pensar en lo que vendría. Takashi me miró desde abajo, con esa polla dura apuntándome, y no dijo más, solo me agarró de las caderas para sentarme sobre él, pero le detuve: "Ahora no, primero te voy a chupar bien duro, a ver si te aguanto toda esa verga". Me puse de rodillas, agarré su polla gruesa con las dos manos y me la metí entera en la boca, chupando con fuerza mientras él gemía, sus dedos enredándose en mi pelo, tirando hacia atrás para mirarme, pero yo solo quería más, más profundo, hasta que mis ojos lagrimearon y mi garganta se ajustó a su tamaño. "Te dije que ibas a rogar", le susurré, pasando mi lengua por el glande antes de montarlo por fin, cabalgándolo con fuerza, sintiendo cómo su verga me abría de par en par, chocando contra mi cuello uterino con cada embestida, sus manos apretando mis nalgas mientras yo gritaba, el sonido de mi coño tragándose su polla una y otra vez. "No voy a suplicar, pero sí a llenarte de leche", gruñó él, y entonces me dio la vuelta, empotrándome contra el colchón, metiéndomela de una estocada que me quitó el aire, sus pelotas golpeando mi culo mientras me penetraba sin piedad, mi cuerpo temblando, mis gemidos volviéndose más altos, más desesperados, hasta que sentí que ya no aguantaba más, que su polla me rompía en dos, pero no me importaba, quería que se corriera dentro, que me llenara entera, que su semen caliente me marcara por dentro, y cuando lo hizo, grité su nombre, mi cuerpo convulsionando mientras él se vaciaba hasta las pelotas, llenándome, marcándome, probándome que al final, él había ganado la apuesta.