Alphabaddie se atreve a chuparme el coño en la cocina
El olor a café quemado todavía flotaba en el aire cuando él me empujó contra la encimera, sus manos grandes apretándome las nalgas mientras su lengua buscaba mi clítoris hinchado. Le dije que si creía que podría hacerme hacer correrme en menos de 10 minutos de escena, que lo demostrara, porque mi coño no era fácil de complacer. Él se arrodilló sin avisar, separándome los muslos hasta que el frío del granito me hizo gemir, y entonces su boca caliente se cerró alrededor de mi carne mojada con un sonido obsceno. Cada lamida era como un desafío, como si estuviera contando mentalmente los segundos para ver cuánto aguanto, pero pronto mis uñas se clavaban en sus hombros mientras él metía dos dedos gruesos y los torcía justo donde más lo necesitaba. Mis muslos temblaban cuando su lengua recién escupida empezó a trabajar en círculos rápidos sobre mi clítoris hinchado, y aunque intenté mantenerme fría, mis caderas se movían sin control buscando más presión, más profundidad, y él lo sabía. Cuando sentí que el orgasmo se acercaba, me mordí el labio y le advertí que no se detuviera, pero él se alejó con una sonrisa de creído, dejándome a un suspiro de correrme. '¿Ves? No eres tan buena como crees', susurró, y antes de que pudiera responder, su polla dura ya estaba empujando dentro de mí de una sola estocada, haciendo que el azucarero se estrellara contra el suelo. Mis gemidos llenaron la cocina mientras él me empotraba contra el mueble, sus manos agarrando mis tetas grandes y apretadas mientras me susurraba al oído: '¿Vas a rogar ahora, o sigues siendo tan dura?'