Vivian Fox recibe castigo de su padrastro en la cama
"Ya no más juegos" murmuró Bobby Beefcakes acercándose a mí con esa mirada intensa que había acumulado semanas de tensión. Durante días enteros intercambiamos miradas robadas que hacían que mi coño palpitara solo de imaginar su polla cerca. Yo Vivian Fox sentía el deseo creciendo cada vez que estábamos solos en casa y el aire se volvía denso entre nosotros. Esa noche la barrera se rompió cuando él me agarró por la cintura y me besó con fuerza contra la pared. Me arrodillé sin dudar y empecé a chupar su polla gruesa metiéndomela hasta el fondo de la garganta mientras gemía de gusto. Él me levantó y me empotró el coño de una estocada profunda haciéndome gritar de placer. Cambiamos a cuatro patas y me folló por detrás con golpes que hacían chocar nuestras caderas sin parar. Cada embestida tocaba el cuello de mi útero y yo pedía más con la voz entrecortada. El clímax llegó cuando su polla se hinchó dentro de mí y sentí el chorro caliente llenando mi interior por completo.