Viejo chino empotra a joven flaca en el hotel
La chica de cuerpo esbelto no pudo resistirse cuando el viejo asiático le agarró el culo en el ascensor y le susurró al oído que su habitación estaba a dos pasos. Entre risitas nerviosas y miradas de deseo, ella se dejó llevar hasta la cama donde él, con manos temblorosas pero decididas, le quitó el vestido ligero que apenas le cubría las tetas pequeñas pero firmes. La polla gruesa del viejo, aunque no enorme, le abrió el coño mojado de placer al primer empujón, haciendo que ella soltara un gemido agudo que rebotó en las paredes del cuarto. Él la empotró contra el colchón con movimientos lentos al principio, pero que se volvieron frenéticos cuando ella le clavó las uñas en la espalda mientras gritaba 'más duro, más profundo, no pares'. El viejo le lamió los pezones duros como piedras mientras sus caderas golpeaban contra su culo prieto, sintiendo cómo el coño de la joven se contraía alrededor de su verga cada vez que llegaba al fondo. Entre suspiros y jadeos, ella se corrió primero con un espasmo que la dejó temblando, pero él no se detuvo: siguió embistiéndola con fuerza hasta que eyaculó dentro, llenándola de leche caliente que se escurrió entre sus piernas cuando él se retiró. La chica quedó ahí, con las piernas abiertas y el coño goteando, mientras el viejo se limpiaba el sudor de la frente y le decía con voz ronca que volvería a buscarla...