Tresome de anal con la polla monstruosa del taxista
El taxi se detuvo frente a mi edificio con el motor ronroneando, pero no era el conductor quien me hacía babear, sino el bulto enorme que se marcaba bajo sus pantalones. ¿Te imaginas lo que fue ver cómo ese verga monstruosa entraba en mi culo mientras Bella Mur se reía de lo mojada que me ponía? Te voy a contar cómo empezó todo: semanas antes, ese taxista me mandaba fotos de su pene por WhatsApp, pero yo me hacía la difícil, le enviaba selfies con el tanga transparente y le decía que no era suficiente. Hasta que un día, después de una noche de copas, lo encontré en el lobby del edificio, con esa mirada de depredador que tenía cuando me miraba el culo parado. Lo invité a mi apartamento, y en menos de cinco minutos, Bella y yo lo teníamos desnudo, con su verga goteando de excitación. Primero me la chupé hasta que estuvo a punto de correrse, pero entonces Bella se arrodilló y le ofreció su culo apretado. El taxista no perdió tiempo, la empotró de una estocada y empezó a golpearla con tanta fuerza que sus tetas rebotaban. Yo me senté a ver, metiéndome los dedos, hasta que él me llamó y me dijo que quería rellenarme el culo también. Acabaron los dos saciados, pero yo me quedé con ganas de más, mirándolos mientras se limpiaban la leche de sus culos destrozados.