Tina grita mientras Johnny le parte el coño en perrito
—‘¡Despacio, me estás rompiendo el coñito!’— te suplica Tina, pero ni te frena, te encanta oírla gemir así. La agarrás del pelo mientras le clavás la polla en perrito, sintiendo cómo su húmedo canal se aprieta alrededor de tu verga. Sus tetas rebotan con cada embestida, y aunque ella finge que le duele, su coño está chorreando y no para de mover el culo para que le llegues más hondo. Sabés que esto es venganza, que te la estás cogiendo así de duro porque otro se la llevó antes, y ahora le vas a demostrar quién manda. En más de 10 minutos de escena, le das tan fuerte que le salen morados en las caderas, y cuando por fin te venís, lo hacés con un chorro que le pinta toda la espalda. La dejás temblando, exhausta, pero sabés que la próxima vez será peor—le van a quedar marcas que no se le van a olvidar.