Tatamira oficial cabalgando como una diosa sobre una polla enorme. ¿Quién tiene más grande?
Te la ves ahí, con esa sonrisa de puta satisfecha, sabiendo que esto es venganza pura. Embanta se retuerce bajo tus manos, la agarraste del culo para clavársela hasta las pelotas, sientes cómo sus muslos temblorosos te aprietan la verga mientras rebota como una loca. Le chupas las tetas con fuerza, mordisqueando esos pezones duros que piden más, y ella gime como perra en celo, pero no es por placer, es porque sabe que su ex novio la mira desde lejos, impotente. La empujas contra el colchón, le abres las piernas de un tirón y te la metes hasta tocarle el cuello del útero, escuchas cómo el ruido de carne contra carne llena la habitación, su coño mojado chupa tu polla como si no quisiera soltarte. La sostienes del pelo, la obligas a mirarte mientras la empotras, y sus ojos brillan con esa mezcla de odio y lujuria que te pone más duro. Cuando te vienes, le llenas el vientre de leche caliente, pero lo que más te excita es ver la expresión de derrota en su cara. Ahora sabe que no eres cualquier tipo, y que lo que fue suyo ahora es tuyo. Lo piensa y siente cómo su cuerpo arde, mezclando el resentimiento con ese placer que odia admitir.