Rubia chupa mi polla y hace sonidos locos en el vídeo 4
La morra no solo se la chupó con ganas, sino que se le salió hasta el sonido más sucio que escuché en mi vida. Desde el primer lametón en la punta de mi verga hasta que se la clavó hasta la garganta, no paró de gemir con esa voz que me volvió loco. Sus tetas rebotaban cada vez que se ahogaba un poco y escupía saliva por la comisura de los labios, pero ni eso la frenó. Le encantaba ahogarse en mi polla, sentir cómo se le escapaba el aire por la nariz mientras me tragaba hasta las bolas. La muy puta se agarraba mis huevos con fuerza, los masajeaba con los dedos mientras me miraba con esos ojos vidriosos y llenos de lujuria, como si supiera que en cualquier momento me correría en su boca. La cabeza le iba de un lado a otro, la saliva le resbalaba por la barbilla y caía sobre mis muslos, pero seguía sin soltarme ni un segundo. Cuando por fin se la tragó entera, sentí cómo su garganta se apretaba alrededor de mi glande y no pude aguantarme más. Le agarré la coleta con una mano y se la embutí hasta el fondo una y otra vez, sintiendo cómo se le escapaban esos gruñidos ahogados que tanto me ponían. La corrida me llegó de golpe, espesa y caliente, y ella no dudó en abrir bien la boca para recibirla toda, tragándosela sin dejar ni una gota mientras se le escapaban gemidos de placer. Al final, se limpió los labios con el dorso de la mano y me sonrió, con la boca todavía mojada y el rímel corrido por las lágrimas que le había arrancado el esfuerzo. No sé si fue el mejor mamada de mi vida o la más desesperada, pero desde luego me dejó tieso para la próxima ronda.