Nicoluva se entrega a Jonathan Jordan en un polvo tabú
Nicoluva te mira con esos ojos de niña traviesa mientras se arrodilla frente a ti, su boquita rosada lista para obedecer cada orden. La agarras del pelo y le metes la polla hasta las pelotas, sintiendo cómo su garganta se abre para ti. Ella gime ahogada, las lágrimas le corren por las mejillas mientras te la chupa como una puta sumisa. Luego la tiras sobre la cama, le abres las piernas y le empotras el culo con fuerza, escuchando cómo sus gritos se mezclan con el sonido de tu piel chocando contra la suya. Te encanta ver cómo su coñito apretado se moja cada vez que la embistes, cómo suplica que no pares. La volteas y le metes la mano en el pelo, obligándola a mirarte mientras te la follas por detrás, sintiendo cómo su cuerpo tiembla bajo el tuyo. Cuando ya no aguanta más, te corre en su cara, marcándola como tuya. La próxima vez, Nicoluva aprenderá que no puede negarse a nada.