Mr Dimples se masturba como un puto en su habitación
Es viernes por la noche y la tensión de toda la semana se acumula en tu cuerpo mientras te encierras en tu habitación. Llevas días mirándolo de reojo en el trabajo, en el gimnasio, en cada puta esquina, y ahora que estás solo, no puedes aguantar más. Te desabrochas el pantalón con las manos temblorosas y sacas tu verga dura como piedra, goteando de lo mojada que está. Te la agarras con fuerza, sintiendo cómo cada centímetro palpita bajo tus dedos, y empiezas a mover la mano con un ritmo lento pero implacable. Cierras los ojos y te imaginas a Mr Dimples arrodillado frente a ti, chupándote la polla con esos labios carnosos que te vuelven loco. Sientes cómo su lengua recorre el tronco, deteniéndose en la punta para lamer el líquido que brota, y gimes sin poder controlarte. La tensión se hace insoportable, y aceleras el movimiento, sintiendo cómo el placer sube por tu columna vertebral. En más de 11 minutos de escena, te la trabajas sin piedad, imaginando cada detalle: sus manos en tus caderas, sus gemidos ahogados, el sonido de tu polla entrando y saliendo de su boca. El calor te quema, el sudor te cae por la frente, y sabes que estás a punto de explotar. Te corres con un gruñido gutural, disparando chorros gruesos que caen sobre tu pecho, y te quedas jadeando, sintiendo cómo el cuerpo se te relaja poco a poco. Mr Dimples, si te viera ahora, se pondría más duro que el acero.