Mi novia y mi padrastro follando en acción de gracias
Ella llegó con ese vestido ajustado que le marca el culo y las tetas, sabiendo perfectamente lo que iba a pasar cuando la familia se fuera a dormir. Lo llamó con un mensaje picante mientras yo me hacía el dormido en el sofá, pero en realidad estaba más despierta que nunca, con el coño ya mojadito solo de imaginarse la polla dura de su padrastro metiéndosela por atrás. Cuando todos se acostaron, él se le acercó con esa sonrisa de lobo y le susurró al oído que esa noche no habría límites, que la quería bien empalada hasta que le gritara que se corriera. Ella, sin pensarlo dos veces, se quitó las bragas y se arrodilló frente a él, chupándosela con tanta fuerza que él tuvo que agarrarle la cabeza para no perder el equilibrio, gimiendo como una puta necesitada mientras le recorría la espalda con las uñas. La levantó en volandas y la tiró sobre la mesa del comedor, donde la inmovilizó con una mano en la cintura y con la otra le abrió las nalgas para ver cómo su coño brillaba bajo la luz tenue del pasillo. La primera embestida fue brutal, con la polla entrando y saliendo sin piedad mientras ella arqueaba la espalda y le pedía más grueso, más rápido, que no parara hasta ahogarla en su propia leche. Él le mordisqueó el hombro y le metió dos dedos en la boca para que los chupara mientras con la otra mano le apretaba los pechos, haciéndola gemir como una loca cuando cambió a la posición de perrito, agarrándole el pelo para que no se moviera mientras le clavaba la verga hasta el fondo. Ella se corrió primero, con un espasmo que le sacudió el cuerpo entero y le dejó las piernas temblorosas, pero él no cedió, siguió empotrandola contra la mesa hasta que sintió cómo su polla se hinchaba dentro de ella, listo para soltar todo su jugo caliente hasta dejarla llena hasta el fondo. Cuando terminaron, los tres respirábamos como si hubiéramos corrido una maratón, con las sábanas de la cama revueltas y el olor a sexo impregnado en el aire, pero sabiendo que esa noche apenas había sido el principio.