Kenna con polla dura en noche de Halloween loca
Kenna llegó con ese disfraz ajustado que le marcaba cada curva y esa verga bien dura que no paraba de moverse bajo la tela, Emma no pudo evitar morderse el labio al verla. Desde que abrió la puerta, la morra no dejó de pasar la lengua por sus labios pintados de rojo mientras le susurraba al oído que quería probar esa polla que le hacía agua la boca. No tardaron en arrancarse la ropa a jirones en medio del salón, los pechos de Emma rebotando con cada gemido que soltaba al sentir cómo esa verga gruesa le abría el coño empapado. Kenna no perdió tiempo y la empujó contra la pared, agarrándole el culo prieto con sus manos sudorosas para empotrarla sin piedad, haciendo que los gritos de Emma resonaran en toda la casa. La polla de Kenna entraba y salía con fuerza, empapada de jugos que le resbalaban por los muslos hasta gotear al suelo, mientras la morra se agarraba a los muebles para no caer de lo que le estaba dando. Emma le suplicó que la llenara más hondo, le pidió que la dejara bien follada antes de que se corriera, pero Kenna solo se rio y le dio un azote en el culo que le dejó la nalga roja. Las embestidas se volvieron más brutales, el sonido de carne chocando contra carne se mezclaba con los jadeos de ambas, hasta que Emma no pudo aguantar más y se corrió gritando con los ojos en blanco. Kenna no se detuvo ahí, siguió dándole hasta que su propia corrida caliente le brotó por dentro, dejando a Emma temblando con las piernas hechas gelatina y el coño tan mojado que parecía que hubieran metido un río dentro.