Kayla Paige descubre la polla enorme de su hijastro Diego
Cuando abrí la puerta del cuarto y vi a Diego con esa polla tan gruesa y larga apuntando hacia arriba, no pude evitar sentir un calor inmediato entre mis piernas que me dejó sin aliento por un segundo. Mi amiga Kit Mercer estaba a su lado sonriendo porque también se había dado cuenta de lo mismo y las dos empezamos a acercarnos sin decir nada al principio. Me arrodillé primero y abrí la boca para chupar esa verga que me llenaba toda la lengua mientras gemía por lo pesada que se sentía. Kit se quitó la ropa rápido y se puso a lamer mi coño ya empapado mientras yo seguía tragando hasta las pelotas. Diego me colocó en cuatro patas y me empotró por detrás con embestidas que me hacían gritar de placer cada vez que su polla rozaba el fondo de mi interior. Luego me monté encima en vaquera y reboté sin parar sintiendo cómo me abría más con cada movimiento mientras Kit se sentaba en su cara. El trío se volvió más intenso cuando Diego alternaba entre follarme a mí y meterle la polla a Kit por el culo. Sentí que me corría tan fuerte que todo mi cuerpo temblaba y mis jugos corrían por mis muslos. En ese momento solo pensaba en cómo había descubierto un deseo que no sabía que tenía y cuánto quería repetirlo con ellos.