El novato se corre en tu mano con miedo a que lo pillen
Jorge no podía creer que estabas ahí, en ese baño del trabajo, con su polla dura en tu mano mientras él miraba hacia la puerta cada dos segundos. Sientes cómo su verga palpita entre tus dedos, gruesa y caliente, mientras él te agarra del pelo y empuja sus caderas hacia adelante, gimiendo en voz baja para que nadie lo oiga. El riesgo de que alguien entre en cualquier momento lo pone más caliente, y tú lo notas en cómo su respiración se acelera y sus muslos tiemblan. Te la chupas rápido, sintiendo el sabor salado de su pre-cum, y él te sujeta la cabeza con fuerza, murmurando 'cuidado, cuidado' entre dientes. El sonido de pasos afuera lo hace tensarse, pero tú no paras, apretando sus bolas con la otra mano mientras él se muerde el labio para no gritar. Sientes cómo su polla se pone más dura aún, y cuando por fin se corre, lo hace con un chorro grueso que te mancha los dedos y el suelo. Jorge se apoya contra la pared, jadeando, mientras tú limpias el desastre con un papel, dejando un manchón blanco en el azulejo.