Alana Leigh desafía a su novio a empotrarla por el culo y tragarse su leche
Esa tarde en el dormitorio, Alana Leigh se quitó la lingerie con una sonrisa pícara y se arrodilló frente a Jay Lassiter, retándolo a que le diera lo que ella necesitaba. '¿Crees que puedes manejarme, cariño?', le susurró mientras se mordía el labio, ya mojada de solo pensarlo. Él no perdió tiempo: la empujó contra la cama, le abrió las nalgas con las manos y le hundió la lengua en el culo, haciéndola gemir desde el primer contacto. Cuando la polla gruesa de Jay se deslizó entre sus labios, Alana arqueó la espalda, exigiendo más, y él le dio justo eso, embistiéndola con fuerza hasta que los muslos le temblaban. 'No te corras todavía', le advirtió ella, pero él solo sonrió y la volteó, metiéndole los dedos en el coño mientras la penetraba por atrás, sintiendo cómo su culo apretado lo apretaba como un guante. Los gemidos de Alana se volvieron más altos, más desesperados, cuando Jay le agarró el pelo y la obligó a chupársela, llenándole la boca con su leche espesa. '¿Ves? Sabía que no podrías resistirte', le dijo ella, limpiándose los labios con el dedo. 'La próxima vez, te haré rogar', respondió él, ya pensando en cómo humillarla de nuevo.