3d hentai: la luna de miel que nunca olvidarán
Esa noche en la cabaña de madera, con la chimenea encendida y el vino aún tibio en la mesa, todo cambió para siempre. La recién casada se inclinó para recoger el anillo que se le cayó, y entonces lo viste: su falda se abrió lo suficiente para mostrar ese coño húmedo, rosado, ya listo para ti. Sin pensarlo, te abalanzaste, le arrancaste las bragas con los dientes y te hundiste entre sus muslos, lamiendo su clítoris como si fuera el postre más dulce. Ella gimió tan fuerte que la pared tembló, pero no te importó, solo sentiste cómo sus jugos te bañaban la cara, cómo sus uñas se clavaban en tu espalda cuando metiste dos dedos hasta el fondo de su concha. Te sorprendió lo mojada que estaba, como si supiera desde antes que esto pasaría, y entonces apareció él: el mejor amigo del novio, con la polla ya dura bajo los pantalones. Cuando te vio chupándosela a su mujer, gruñó como un animal y se bajó los jeans de un tirón, dejando al aire una verga gruesa, venosa, que se balanceaba como un maldito tridente. La esposa, con los ojos vidriosos de placer, agarró los dos miembros a la vez, alternando su boca entre los dos, chupando, mordiendo, escupiendo saliva sobre las cabezas henchidas. Te sorprendió que ella supiera exactamente qué hacer, como si los tres hubieran ensayado esto mil veces. Cuando ya no aguantaste más, la tumbaste en la mesa, le abriste las piernas y te enterraste en su coño de una estocada, sintiendo cómo sus paredes se apretaban alrededor de tu polla mientras él se ponía detrás de ti, lubricando su culo con saliva. Los tres jadeaban, sudaban, gemían, hasta que él te penetró con fuerza, llenándote de placer mientras tú seguías follando a la mujer, sintiendo sus pechos saltar contra tu pecho. Cuando el orgasmo llegó, fue como una explosión: ella gritó, tú te corriste dentro de su coño, y él lo hizo en tu espalda, marcándote como suyo. Al terminar, la falda de ella quedó tirada en el suelo, manchada de su propio deseo, mientras el fuego de la chimenea seguía iluminando sus cuerpos sudorosos.