Mi esposa se deja coger el culo por mis amigos mientras yo miro
La muy puta se ponía unos shorts ajustados cada vez que mis amigos venían de visita, sabiendo que su coño ya estaba mojado de solo imaginarlos tocándola. Un día, sin que yo dijera nada, se agachó frente a uno de ellos y le bajó el pantalón, dejando al descubierto su polla dura mientras me miraba con una sonrisa pícara. Mis amigos no podían creer su suerte, pero ella ya estaba lista, arqueando el culo para que la penetraran por detrás sin piedad. Sus gemidos resonaban en toda la habitación mientras uno la empotraba contra el sofá y otro le chupaba los pezones, sus uñas clavándose en los cojines mientras su coño apretaba la verga como si no quisiera soltarla. El primero se corrió dentro de ella con un gruñido, pero ella seguía pidiendo más, moviendo las caderas para que el siguiente la follara con más fuerza. Al final, los tres estaban cubiertos de sudor, su culo rojo por los azotes y su coño tan mojado que goteaba en el piso. La muy zorra no podía parar de reírse mientras se limpiaba la corrida de la cara, sabiendo que volvería a hacerlo en cuanto tuviera la oportunidad.