La vecina caliente que no aguantó más y se dejó follar
Él nota cómo la polla se le pone dura cada vez que la ve pasar con esos shorts ajustados y el culo respingado. Rinaxadrian, la pelirroja de tatuajes y uñas largas, lleva días lanzándole miradas que no dejan lugar a dudas. Hoy, al encontrarse en el pasillo, ella se muerde el labio y le susurra al oído que ya no aguanta más. Él la empuja contra la pared, le baja las bragas con los dientes y le mete dos dedos en el coño mojado mientras ella gime como una perra en celo. Rinaxadrian se agacha y le chupa la verga con tanta fuerza que él siente que va a reventar. La levanta en peso y la empotra contra el sofá, clavándosela hasta que las caderas chocan y ella grita su nombre. La pone a cuatro patas y le da por detrás, agarrándole las nalgas mientras ella se corre con espasmos violentos. Al terminar, él se corre en su espalda y ve cómo el semen le resbala por la piel sudada, mientras ella jadea con los labios entreabiertos.