La oficial Audrey me empotró con su culo enorme y mi polla dura
El uniforme azul de Audrey se ajustaba a su culo redondo como un guante, y cuando me vio sudando en el estacionamiento, su sonrisa traviesa me dijo que no iba a dejarme escapar. Me arrastró a la parte trasera de la patrulla, donde el asiento trasero olía a cuero y a su perfume barato, y antes de que pudiera protestar, ya tenía mis pantalones abajo y su mano envolviendo mi polla como si fuera un arma cargada. 'Shhh, alguien podría pasar', susurró mientras se inclinaba sobre mí, su culo enorme rozando mi cara, y yo no podía resistir morder esa carne firme mientras ella se sentaba sobre mi verga con un gemido ahogado. Cada vez que me hundía hasta las pelotas en su agujero caliente, ella apretaba los muslos y mordía su labio para no gritar, pero el sonido de sus nalgas chocando contra mis caderas era tan fuerte que temí que los vecinos llamaran a la policía. 'Más duro', me exigió, y yo obedecí, embistiendo como un animal hasta que sus uñas se clavaron en mi espalda y su coño empezó a temblar alrededor de mi polla. 'Córrete dentro', ordenó, y yo no pude negarme, llenándola hasta que su uniforme quedó manchado de mi leche y ella se rio, satisfecha. 'La próxima vez, te haré chupar mis botas', me advirtió antes de salir, dejándome con la polla todavía dura y el corazón latiendo como un loco.