Angelina Castro se corre con verga negra bien dura
Angelina Castro llegó al spa con un body de encaje negro que apenas le tapaba esos pechos enormes que le rebotaban al caminar, sus tetas redondas y pesadas se movían como gelatina madura cada vez que se quitó el sujetador frente al espejo empañado. El tipo negro musculoso que la recibió no pudo evitar que la polla se le pusiera dura al verla lamerse los labios rojos mientras se pasaba las manos por ese culazo que le partía la tanga, sus nalgas grandes y firmes le hacían agua la boca. Sin perder tiempo, él la agarró de la cintura, la empujó contra la pared del vestidor y le arrancó el tanga de un tirón, dejando al descubierto un coño ya bien mojado que goteaba sin pudor. Angelina gimió fuerte cuando él le escupió en el culo, le abrió las nalgas y le metió la verga negra, gruesa y reluciente de saliva hasta el fondo, empotrándola con embestidas que hacían temblar todo el spa. Ella no pudo más que clavar las uñas en la pared y gritar que la llenara, que le reventara esa concha con su leche caliente mientras él le agarraba las tetas gigantes y se las apretaba sin piedad. El negro no se contuvo, le dio una última embestida profunda que la dejó sin aire y le soltó todo dentro, inundándole el coño de semen espeso mientras Angelina se corría gritando como puta en celo, con el culo enrojecido y las piernas temblorosas. El espejo quedó manchado de huellas de manos, los tacones de ella se perdieron entre los toallones tirados y el olor a sexo y sudor lo inundó todo, pero a ninguno le importó porque acababan de vivir el mejor polvo de sus vidas.